jueves, 26 de diciembre de 2013

Vista original y breve historia del Museo del Chopo.


 



Vista original y breve historia del Museo del Chopo.

La gran exposición [industrial de Düsseldorf]  fue ampliamente visitada por ciudadanos de todo el mundo. Entre los mexicanos que admiraban los progresos ahí presentes se encontraba don José de Landero y Cos, empresario de Pachuca y director de la Compañía Real del Monte, quien tenía la idea de presentar ese tipo de muestras en nuestro país, por lo cual decidió comprar ese pabellón para trasladarlo a la ciudad de México y usarlo para la Compañía Mexicana de Exposición Permanente.    Al término de la exposición, la empresa GHH vendió su parte del pabellón al afanoso hombre de negocios mexicano y la Deutz se llevó la otra parte a su fábrica en la ciudad de Colonia, Alemania. El edificio se desmontó, se embarcó hacia Veracruz y llegó por ferrocarril a la estación de Buenavista, en la capital del país. A pocos metros de esa estación, en la antigua calle del Chopo (hoy Enrique González Martínez), en la colonia Santa María la Ribera, la estructura fue de nuevo erigida por los ingenieros Luis Bacmeister y Aurelio Ruelas, así como por el arquitecto Hugo Dorner, entre 1903 y 1905.  Desafortunadamente, el inquieto don José de Landero no pudo continuar su proyecto original y en 1909 decidió arrendar el inmueble a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, con el propósito de dar cabida al Museo Nacional de Historia Natural, que a lo largo de cinco décadas se convertiría en visita obligada para habitantes y visitantes de la capital. Sin embargo, esa idea se fraguó en el momento en que se preparaba la conmemoración del Centenario de la Independencia, cuyos organizadores destinaron el inmueble para una exposición industrial del Japón.    Imagen:

 

La gran exposición [industrial de Düsseldorf] fue ampliamente visitada por ciudadanos de todo el mundo. Entre los mexicanos que admiraban los progresos ahí presentes se encontraba don José de Landero y Cos, empresario de Pachuca y director de la Compañía Real del Monte, quien tenía la idea de presentar ese tipo de muestras en nuestro país, por lo cual decidió comprar ese pabellón para trasladarlo a la ciudad de México y usarlo para la Compañía Mexicana de Exposición Permanente. Al término de la exposición, la empresa GHH vendió su parte del pabellón al afanoso hombre de negocios mexicano y la Deutz se llevó la otra parte a su fábrica en la ciudad de Colonia, Alemania. El edificio se desmontó, se embarcó hacia Veracruz y llegó por ferrocarril a la estación de Buenavista, en la capital del país. A pocos metros de esa estación, en la antigua calle del Chopo (hoy Enrique González Martínez), en la colonia Santa María la Ribera, la estructura fue de nuevo erigida por los ingenieros Luis Bacmeister y Aurelio Ruelas, así como por el arquitecto Hugo Dorner, entre 1903 y 1905. Desafortunadamente, el inquieto don José de Landero no pudo continuar su proyecto original y en 1909 decidió arrendar el inmueble a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, con el propósito de dar cabida al Museo Nacional de Historia Natural, que a lo largo de cinco décadas se convertiría en visita obligada para habitantes y visitantes de la capital. Sin embargo, esa idea se fraguó en el momento en que se preparaba la conmemoración del Centenario de la Independencia, cuyos organizadores destinaron el inmueble para una exposición industrial del Japón. Imagen: "Conjunto de la sala de GHH, conocida como "mina de la buena esperanza", y de Deutz, en la exposición industrial de Düsseldorf", 1902, postal; Museo Industrial de Oberhausen, Renania Del Norte- Westfalia. Carlos Betancourt Cid, Museo Universitario del Chopo, Relatos e Historias en México.

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